[Intro]
Bajo la bruma verde del gran Amazonas,
la locura acecha en sombras sin personas.
Buscamos las ruinas donde Etzi duerme ya,
mientras Yig observa y la noche caerá.
[Verse1]
Nuestro líder es un saco de huesos y frío,
que manda a los perros al oscuro río,
los usa de cebo sin piedad ni temor,
mientras nos guía al abismo del horror.
La exploradora grita llena de fatiga,
maldiciendo el barro y esta maldita liga,
dice que la tumba no vale el suplicio,
mientras nos adentramos en este precipicio.
El padre nos mira con ojos de asedio,
buscando en las almas un oscuro remedio,
un cura turbio que acosa y murmura,
mezclando la fe con una tétrica locura.
[Pre-Chorus]
Y el pobre hombre negro carga con su pena,
una maldición que le quema y encadena,
la sangre y el mito lo llaman de frente,
mientras el río ruge turbio y serpiente.
Las ramas se mueven, el aire es pesado,
el Primigenio Yig nos tiene marcado.
[Chorus]
En la selva oscura donde el tiempo se muere,
el terror cósmico la cordura hiere.
Bajo el sol de sangre y la sombra reptil,
somos la ofrenda de un mundo hostil.
Hombres serpiente y tribus sin alma,
le arrancan al grupo la última calma.
[Verse2]
Flechas envenenadas cruzan la espesura,
gritan los nativos con furia y locura,
salen de las sombras escamas y colmillos,
hombres serpiente de fríos anillos.
Yig el Padre de Todos despierta en la ciénaga,
mientras la muerte en la jungla despliega su manga.
Los perros que el líder mandó por delante,
chillan en la noche de forma espantante.
La exploradora maldice el camino,
el cura rezando un salmo maligno,
y el hombre maldito con fuerza soporta,
la sombra de Etzi que ya nos aborta.
[Chorus]
En la selva oscura donde el tiempo se muere,
el terror cósmico la cordura hiere.
Bajo el sol de sangre y la sombra reptil,
somos la ofrenda de un mundo hostil.
Hombres serpiente y tribus sin alma,
le arrancan al grupo la última calma.
[Bridge]
Las ruinas de Etzi se alzan malditas,
mientras las escamas y bestias infinitas
nos rodean buscando la sangre y la carne,
sin que ningún dios venga ya a rescatarnos.
El líder se esconde tras perros caídos,
el cura suspira deseos prohibidos,
y en medio del caos que Yig desató,
la sombra infinita a todos tragó.
[Chorus]
En la selva oscura donde el tiempo se muere,
el terror cósmico la cordura hiere.
Bajo el sol de sangre y la sombra reptil,
somos la ofrenda de un mundo hostil.
Hombres serpiente y tribus sin alma,
le arrancan al grupo la última calma.
[Outro]
Nadie regresa del fondo del verde,
donde la cordura por siempre se pierde.
Yig se desliza en la noche sin fin,
y Etzi nos guarda en su negro confín.