Todo comenzó un veintitrés de junio,
sin saber lo que la vida iba a escribir,
una fecha más entre tantas historias,
sin imaginar que iba a llegar a ti.
Y pasó un año, veintiocho de junio,
una noche que no voy a olvidar,
entre risas y momentos compartidos,
me pediste mi número para hablar.
Y empezamos poco a poco, día con día,
una conversación se volvió necesidad,
tú estabas lejos, del otro lado,
pero Estados Unidos no pudo separar.
Porque aunque había kilómetros de por medio,
cada mensaje te acercaba más,
y sin darnos cuenta aquella amistad
se estaba convirtiendo en algo más.
Y hoy te amo, más de lo que imaginaba,
eres ese amor que mi vida esperaba,
desde aquella noche no te pude olvidar,
aunque la distancia nos quisiera separar.
Y hoy te quiero aquí, conmigo para siempre,
quiero despertar y encontrarte de frente,
quiero una familia, un hogar y algo más,
quiero toda una vida contigo, nada más.
Llegó el día de mi cumpleaños,
y entre tus manos llegó un detalle para mí,
quizá para otros no significaba tanto,
pero para mí fue cuando entendí.
Que aquello que sentíamos era verdadero,
que ya no bastaba llamarlo amistad,
tomamos las cartas, dejamos el miedo,
y empezamos a darle un nombre a lo que hay.
Llegó diciembre y regresaste a tu tierra,
y por fin pude tenerte frente a mí,
salíamos como si fuéramos novios,
y cada momento me hacía feliz.
Yo veía un futuro en cada mirada,
tú eras ese lugar donde quería estar,
pero llegó enero, veintitrés del dos mil veintiséis,
y decidimos que era mejor terminar.
Y te perdí, aunque nunca dejé de quererte,
nos alejamos intentando olvidarnos,
pasaron los días, pasaron los meses,
y ninguno volvió a buscarnos.
Pero si algo aprendí con el tiempo,
es que hay amores que no saben acabar,
porque aunque intentemos cerrar una historia,
el corazón siempre sabe dónde regresar.
Y llegó aquel dos de agosto,
cuando volvimos a hablar otra vez,
como si el tiempo no hubiera pasado,
como si aún quedara algo por resolver.
Volvieron las risas, volvieron las ganas,
volvieron los sueños que dejé atrás,
y sin darnos cuenta nos fuimos ilusionando,
como aquella primera vez, pero mucho más.
Hoy es catorce de septiembre,
y ya no tengo miedo de decirte la verdad:
te amo con todo lo que soy,
y no te quiero volver a soltar.
Porque eres el amor de mi vida,
el que llegó sin que lo pudiera imaginar,
el que estuvo lejos y aun así estuvo conmigo,
el que se fue… y supo regresar.
Y quiero todo contigo, mi amor,
quiero una casa, una familia y un hogar,
quiero tus manos buscando las mías,
quiero envejecer contigo y verte despertar.
Quiero los días buenos y los malos,
quiero abrazarte cuando algo salga mal,
quiero celebrar contigo cada victoria,
y en cada caída ayudarte a levantar.
Si alguien me preguntara dónde comenzó todo,
diría que no fue aquella primera vez…
fue una noche de junio,
cuando me pediste mi número sin saber
que estabas comenzando a escribir
la historia de amor de mi vida.
Y si pudiera volver a aquel veintiocho de junio,
te daría mi número otra vez…
porque hoy sé que entre tantos caminos,
volvería a escogerte a ti. ❤️